“Terminator: Destino Oculto”: el clásico se renueva a pura tensión y acción

Sarah Connor y Arnold Schwarzenegger retoman la saga desde el final de “Terminator 2: el juicio final”, ignorando todas las películas posteriores.

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Cuando se dice rápidamente que las segundas partes nunca fueron buenas, sin duda no se tienen en cuenta algunas gemas que lograron igualar y hasta opacar a sus predecesoras. Allí están El Padrino II y El Imperio contraataca para desmentir el dicho. A este grupo selecto de segundas partes efectivas habría que sumar Terminator 2. Aquella película de James Cameron marcó un antes y un después en materia de efectos visuales, montaje de acción y diseño de producción. Además nos revelaba como una verdadera heroína del género a Linda Hamilton en el papel de Sarah Connor: la transformación física de la actriz y su performance la subió a un pedestal en donde solo habitaba la teniente Ripley de Alien.

Por eso, el anuncio de una nueva entrega de la saga con el regreso de Hamilton era con certeza motivo de entusiasmo. Terminator, Destino Oculto, ignora Terminator 3Terminator: la salvación y Terminator: Génesis, y se presenta como una continuación directa de aquella segunda parte, estrenada hace 28 años.

Así como El despertar de la Fuerza funcionaba como una remake solapada de Star Wars: una nueva esperanza, este largometraje reformula la idea de las primeras dos entregas de Terminator. Una mujer proveniente del futuro debe proteger a una chica latina mientras una máquina de matar (también viajera en el tiempo) intenta eliminarla. En el medio, Sarah Connor dice presente, revelándonos qué ha pasado con ella y con su hijo, John.

Linda Hamilton y Sofía Reyes, en una escena de
Linda Hamilton y Sofía Reyes, en una escena de «Terminator: Destino Oculto»

Por supuesto, a lo largo del metraje habrá lugar para la participación de Arnold Schwarzenegger recreando su mítico T-800, reservándose una cantidad de chistes que por momentos funcionan, y por otros, rompen con todos los climas.

Tim Miller, director de Deadpool, logra buenas secuencias de acción extrema. Combina peleas cuerpo a cuerpo con balaceras, explosiones y caídas estrepitosas al ritmo de la clásica y reconocible banda de sonido de la franquicia. Obviamente, está a años luz de Cameron como realizador, pero de todas maneras dota al filme de una frescura que busca acercar a espectadores nóveles que no estén familiarizados con las legendarias primeras partes.

El guión, bastante elemental, tiene pocos giros interesantes (quizás el más logrado se da apenas comienza el metraje, en una secuencia que demuestra los prodigios de los efectos visuales actuales). Pese a esto, mantiene la tensión durante las dos horas de duración y fusiona con habilidad momentos de emoción con otros de profundidad emocional.

Linda Hamilton cumple. Ha crecido sin someter su rostro a las cirugías y sigue manteniendo la expresión, firmeza y frescura que el personaje requiere. Mackenzie Davies es toda una revelación, combinando momentos dramáticos con escenas en las que hace gala de una gran destreza física. Natalia Reyes, como la joven en peligro que debe afrontar pérdidas personales y descubrir qué es lo que el futuro le depara, logra empatizar y se presenta como una de las actrices latinas con más futuro en Hollywood.

Terminator: Destino Oculto no está a la altura del mito, pero tampoco es un filme fallido. Es en realidad un combo que apela a la nostalgia y a las fórmulas. Podría ser un cierre digno, pero está claro que aquí hay un nuevo comienzo. El fin del mundo ha ido cambiando de fechas, los personajes han mutado, pero las máquinas siguen ahí, agazapadas, esperando para decir: “I’ll be back”.